Málaga tiene lugares muy singulares que la hacen única entre otras urbes. Elementos icónicos que no sólo la identifican, sino que además permiten que la Historia cobre vida y que todos seamos protagonistas de ella.

Eso es lo que ocurre con el Burrito Platero, una de las figuras más queridas por los ciudadanos (especialmente por los niños) y más fotografiadas de la ciudad. Varias generaciones han posado ya a lomos de esta escultura, hasta tal punto que su parte superior aparece pulida del roce de las telas de tantos y tantos como han querido inmortalizarse junto a él.

La escultura, del año 1968 y hecha en bronce, es obra del malagueño Jaime Fernández Pimentel (julio, 1933). Se encuentra situada en el Paseo del Parque, junto a una zona de juegos infantil, y representa al personaje protagonista del libro Platero y yo de Juan Ramón Jiménez.

Tal es la importancia de esta figura para la identidad de la ciudad que hay un dicho al respecto de ésta que afirma que quien no tiene una foto montada en su grupa ni es de Málaga ni la ha visitado.

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