En pleno casco histórico de Málaga se encuentra el Mercado Central de Atarazanas, uno de los más populares de la ciudad. También, por su importancia, el más grande y el que más tránsito de ciudadanos tiene. No en vano son 3148 metros cuadrados los que ocupan sus más de 260 puestos, de los cuales más de 2000 se dedican a pasillos y dependencias varias. Pero lo que hoy es para muchos un lugar donde hacer la compra de forma habitual, tuvo un pasado totalmente diferente y sin duda mucho más glorioso.

Atarazanas de Málaga, 1880. Archivo Municipal

Poco queda ya del antiguo astillero árabe que en otros tiempos ocupase aquel espacio. Tan solo la puerta nazarí que saluda al visitante, labrada en mármol y cuya antigüedad supera la de la llegada de los Reyes Católicos. Ni su ubicación es la correcta, pues en el siglo XIX fue trasladada más de 25 metros desde su posición original. Pocos saben que el mar llegaba muy cerca de ella, y que saludaba a los marineros que se acercaban por el Mediterráneo a la ciudad. Tampoco saben que el arco monumental y de herradura que ahora ven puede datarse como nazarí gracias a los escudos del reinado de Mohamed V (1354 al 1391).

Mercado de Atarazanas. 1960. Archivo Municipal

Con su inauguración como mercado (oficialmente Mercado Central de Alfonso XII), quedaron atrás tiempos más gloriosos en los que aquel espacio fue taller naval nazarí, almacén, arsenal, cuartel y hospital militar. La ruina de sus muros por el deterioro, la dejadez y el paso del tiempo casi acaban con la totalidad del mismo en 1868. Hoy, de su esplendoroso pasado nos quedan, afortunadamente, la puerta y su nombre popular: Atarazanas, que proviene del antiguo solar que ocupó el complejo nazarí.

Bibliografía:
“El Mundo de Atarazanas”. José Antonio Sau (La opinión de Málaga, 16/01/2015).
“Málaga, guía de arquitectura”. Mª Eugenia Candau, José Ignacio Díaz Pardo, Fco. Rodríguez 
Marín (Consejería de Obras Públicas y Transportes y Colegio Arquitectos Málaga, 2005).
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